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En este punto vuelve a comparar la intención con la inquietud.

La inquietud está en el escuchar lo que la acción produce, como las interpretamos. De esta interpretación depende que se abran o cierren posibilidades. En esta interpretación que realizamos para una buena escucha es importante preguntar; el preguntar nos permite sostener juicios fundados y coherencia en la interpretación. Reemplazamos la intención por la inquietud y ahí tiene un papel activo la escucha, y en este papel accionamos también nuestro compromiso con el mundo.

Dentro del ámbito de la acción a los tres niveles que había planteado Austin, agrega la acción global involucrada, de las acciones ilocucionarias involucradas en el lenguaje se puede inferir que forman parte de acciones globales más complejas y la acción asociada, que puede ser o no lingüística.

En el ámbito de las inquietudes, el desarrollo de la escucha en función de las inquietudes del otro en función de nuestra relaciones interpersonales y comprometernos o no con ellas.

Teniendo en cuenta las posibilidades, si hablar es actuar, entonces modifica el estado de las cosas y estas modificaciones implican consecuencias. Plantea allí el poder que tienen las conversaciones en abrir posibilidades.

Si pensamos en el alma humana, actuamos de acuerdo a como somos y entonces, hablamos de acuerdo a como somos.

Inquietud

La postura fundamental del escuchar, plantea en la escucha el respeto. Como aceptar al otro como legitimo otro, diferente de mí y autónomo. Sin esto solo proyectamos en otros nuestra propia manera de ser. Esto implica aceptar cosas con las que puedo no estar de acuerdo. Si nos escuchamos a nosotros mismos nos perdemos de escuchar a los demás. Si no respetamos la legitimidad del otro creyéndonos superiores, no estamos escuchando de manera efectiva.

La apertura, teniendo en cuenta que los seres humanos somos sistemas cerrados. En esto plantea el “ser ontológico” como lo que nos hace humanos diferenciándonos biológicamente de otras especies; y luego como sistemas cerrados los diferentes observadores que podemos ser todos.Y en este punto que toma importancia la escucha, si todos fuéramos iguales no sería necesario escuchar. Concluye en que la escucha nos saca de nuestra persona para predisponernos a los demás y nos acerca al “ser ontológico”.

Nos habla de la observación para el desarrollo de una escucha efectiva. En la cual se genera un contexto conversacional, donde todo lo que sucede dentro de ese contexto es escuchado. Es importante tener en cuenta el estado emocional de la conversación; a través del cual nos damos cuenta de la disposición para la acción. De esto depende como observamos el mundo y como escuchamos. Lo que decimos refleja nuestro estado de ánimo.

Nuestra historia personal, nuestras experiencias personales influyen en el tipo de escucha que tenemos. Es importante tenerla presente a la hora de escuchar. La confianza afecta la credibilidad de lo que decimos y de lo escuchamos. También la escucha se ve afectada por el trasfondo histórico diferenciando entre discurso histórico que es más narrativo y prácticas sociales, donde sí se ponen en movimiento las acciones.