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Para alcanzar una meta u objetivo, es fundamental seguir una serie de lineamientos teóricos que pueden ser estudiados y abordados por cualquier persona y en cualquier momento de la vida. La programación neurolingüística brinda técnicas y herramientas precisas para lograr determinadas metas, con las condiciones de la buena forma. Aquí, las explicaciones pertinentes sobre una temática que puede ser de gran utilidad en el plano laboral, profesional o personal.

Las metas

Las metas u objetivos en la vida son determinantes. Los sueños son el motor predilecto que fortalece el ánimo cotidiano. Algo imprescindible para cualquier persona en cualquier momento o situación. No tener metas genera un estancamiento prolongado, un estado de suspensión atemporal, un congelamiento que produce tedio y una sensación de mediocridad infranqueable.

El ser humano es un ser de costumbre y la costumbre brinda comodidad. Al margen que a veces esa seguridad  simule un estado de bienestar cuando en realidad disfraza una situación de insatisfacción.

Los cambios siempre generan temor, ya que lo desconocido es un terreno que inquieta y moviliza.

Trazarse metas constantemente, con perseverancia y confianza en poderlas cumplir, ayuda a mantener activo el espíritu, alimentando las ganas de afrontar cada día una nueva experiencia.

El problema que ocurre con los objetivos es el hecho de desalentarse cuando cuesta cumplirlos, ya que es complicado convivir con las frustraciones propias del mundo adulto. Y muchas veces las metas no se cumplen porque los objetivos no corresponden o no están al alcance de la persona de poder realizarse en ese momento por diversas causas, lo cual excluye de responsabilidad al involucrado. Por eso, antes que nada, las metas que uno se impone tienen que estar acorde a las posibilidades de realización en un contexto determinado favorable y con parámetros coherentes y que respondan a una lógica realista. Porque suele ocurrir que uno se desanima por cuestiones que exceden a su propia participación y eso es algo que no se puede ignorar a la hora de hacer un balance o una reflexión al respecto.

La programación neurolingüística ayuda, desde un abordaje teórico-conceptual, a trazarse metas factibles, con las condiciones de la buena forma que pueden resultar de gran utilidad para el cumplimiento de las mismas.

Las cinco condiciones de la buena forma

La primera consiste en formular la meta en términos positivos, es decir definir lo que se quiere y no lo que no se desea alcanzar. La connotación negativa no ayuda, no suma, no favorece a diseñar estrategias factibles que pueden realizarse.

 La segunda explica un objetivo con la evidencia y base sensorial. Tiene que haber una evidencia empírica de lo mencionado y para efectuar dicha cuestión la importancia de la percepción es determinante. La percepción no solo de uno mismo, si no del entorno que lo rodea, los familiares, conocidos, amigos.

La evidencia de verificar el cumplimiento de la meta es algo que se puede comprobar socialmente y en los círculos más íntimos o cercanos.

 La tercera es que se inicie y se mantenga por la misma persona. Esto es muy relevante cuando ponemos objetivos que exceden nuestra incidencia. Y que la evaluación de dicho objetivo se torna insuficiente y descontextualizada. Hay otras personas involucradas. Uno no puede hacerse cargo de lo que no depende exclusivamente de su propia obra. Por lo tanto, el objetivo pasa a ser grupal y no de carácter individual y eso modifica abruptamente la cuestión.

La cuarta se vincula con ubicar el objetivo en un contexto de manera apropiada. Esto significa decidir cuándo se va a lograr la meta. Al trazarse una fecha de cumplimiento facilita que exista una motivación. Es decir, un movimiento interno para ampliar la “zona de confort”, conociendo nuevas experiencias y vivencias.

 La quinta condición de la buena forma es que la meta sea ecológica para la persona y su entorno. Si la meta no reúne esta característica puede generar un rechazo inconsciente del individuo o producir una situación problemática, con una división de deseos internos.

 

Análisis «SMART»

La meta tiene que ser clara y factible, comprobable, alcanzable, en un contexto propicio y en condiciones apropiadas de realización. Siempre tiene que ser algo que dependa de uno mismo, que esté al alcance, que tenga una definición simple y acotada, que se pueda alcanzar con pasos lógicos y razonables.

  Algo fundamental para considerar es la tolerancia hacia uno mismo. La meta no se puede lograr cuando existen sentimientos de reprobación interna. Con una autoexigencia desmedida e improductiva, con una constante queja hacia uno mismo. Los sentimientos que ayudan son los de aliento, los productivos, los  colaborativos.

 La confianza y la perseverancia son imprescindibles. Nunca es tarde para lograr nada y siempre puede ser el momento indicado. Solo es cuestión de trazarse metas factibles y luchar para conseguirlas con esfuerzo y determinación.