fbpx

¿Cómo lograr tus objetivos? sin morir en el intento.

Todo objetivo, toda meta y todo plan de acción comienzan con un sueño.

Una vez, una persona dijo: ¡Yo tengo un sueño!, y lo logro. Era Martin Luther King: su sueño lo estimulo a pelear, a vivir y a enfrentar desafíos. Su sueño lo llevo a ser parte de un movimiento pacifista y antirracial y lo motivo a hacer cosas que nunca quizás pensó hacer.

¿Tu sueño hacia donde te conduce? ¿Eres capaz de hacer mucho más que lo que estás haciendo para alcanzarlo?

Que es un objetivo

Comencemos definiendo que es un objetivo independientemente del área en que nos encontremos, es decir que dicha definición aplica a un individuo, a un equipo, a una organización.

Objetivo significa el fin al que se desea llegar, la meta que se pretende lograr. El objetivo es lo que impulsa al individuo a tomar decisiones o perseguir sus aspiraciones, el propósito.
Objetivo es sinónimo de destino, meta, como el punto de mira de un arma, el blanco, o como el fin específico al que hay que llegar.

El objetivo también es lo relativo al objeto en sí, independientemente de juicios personales, lo que no es subjetivo, y que no se deja influir por consideraciones personales en sus juicios o en su comportamiento.
Los objetivos, en general, son los valores y los propósitos o finalidades de un individuo expresado en las expectativas futuras.

Por otro lado los objetivos de una organización son parte de la misión de la empresa y determinan el tipo de estrategia y de estructura que adoptarán y los tipos de procesos, y se muestran claramente para el conocimiento de los empleados y clientes.

Algunos Ejemplos

Un profesor nos decía en la Universidad que lo llevemos al ejemplo de un auto.

Para definir un objetivo nuestro sistema tiene que estar alineado; además las cuatro ruedas deben estar en la misma dirección, de lo contrario no avanzaría, aun, teniendo combustible.

Que quiere decir esto: el combustible en este caso es la voluntad, las ganas de lograr cosas y que no queden en un mero sueño, y las ruedas pueden ser nuestras creencias, si éstas tienen tendencia a focalizar en lo que no nos gusta, estancamiento en la zona de confort, etc.…

Aquello que llamamos creencias limitantes, seguramente el “auto” no avanzara, por lo tanto sucederá aquello que muchas veces escuchamos: “Le pongo todo mi esfuerzo y voluntad para que salga bien pero no obtengo el resultado que deseo”.

¿Y cómo hacemos andar el auto? Cuando el pensar, el sentir y el hacer van en un mismo sentido, todo, absolutamente todo, fluye hacia donde queremos.
Pensar y hacer son meramente técnicos y nos ayudan a bajar nuestros sueños a la tierra para concretarlos.
El sentir viene del alma, del espíritu de eso que comprendemos en un nivel superior, un nivel sabio e intuitivo.

Estrategias

Walt Disney quien se convirtió de sapo a príncipe, dividió el proceso creativo en tres etapas:
Soñador
Realista
Critico
En cada proyecto, en cada película, en cada reunión que hacían, se aplicaban estas tres fases:

1. Fase de los sueños, ¿A dónde podemos ir?
Imagina, inventa, sueña… deja volar tu imaginación hasta los rincones más inhóspitos, aunque parezca imposible. En la fase de los sueños se plantean los objetivos, siempre positivos. Imágenes, textos, todo lo que sea útil para plasmar las ideas sin límites.

2. Fase realista, ¿Cómo podemos llegar ahí?
Es hora de analizar las ideas y objetivos que han surgido en la fase de los sueños y plantearnos preguntas como estas: ¿Se puede hacer? ¿Qué pasos hay que seguir? ¿Con que recursos contamos para ello? El objetivo es hacer de la idea, un propósito real, ¿Cómo?

3. Fase crítica, ¿Se puede llegar?
Haciendo un análisis de la idea tras la fase realista, nos planteamos ¿falta algo? ¿Se puede llegar? ¿Es suficientemente buena? ¿Se puede hacer a tiempo? Esta fase nos permite evaluar el plan y ver posibles problemas.
No es fácil ser critico sin ser destructivo, hay que saber encontrar el equilibrio estar preparado para sortear obstáculos.

De que nuestros sueños se realicen dependerá de nosotros, de mantener la visión clara de lo que queremos a pesar de las circunstancias y mantener vivo dentro nuestro la llama de la motivación y la pasión para llegar a destino, así como lo hicieron Walt Disney, Martin Luther King, Steve Jobs, Henry Ford, entre tantos quienes se transformaron ¡de sapos a príncipes!
¡Atrévete a transformarte!

Publicaciones relacionadas