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Vamos a estar transitando sobre que se tratan nuestras conversaciones sobre opiniones personales.

En principio tenemos algo que sucedió fuera nuestro sobre lo cual nos formamos esa opinión, entonces primero vamos a describir aquello que nos llevó a esa opinión.

En nuestras reacciones ante hechos que suceden se traslucen nuestras opiniones personales y la forma en que nos responsabilizamos o no por ellas.

Solemos buscar responsables, culpables, sobre los acontecimientos y, no satisfechos con encontrarlos, procedemos ahora a emitir juicios contra ellos. Generalmente somos nosotros mismos y, procedemos con una cadena de juicios para nosotros.

Un dicho popular dice que si hablaramos a los demás como nos hablamos a nosotros mismos no tendríamos amigos.

dominio de la responsabilidad

En mis opiniones personales a quién hago responsable de los acontecimientos de mi vida: ¿es uno mismo o es el mundo?

Hay quienes, se responsabilizan por todo lo que les acontece y quienes culpan a otros, o le atribuyen los acontecimientos al azar, a la mala suerte, vida, universo, etc.

De acuerdo al tipo de juicios que uno haga en el dominio de la responsabilidad, inferimos un determinado tipo de persona y vivirá un tipo determinado de vida.

Dominio de la inclusividad

Cada acontecimiento sucede en un dominio particular de la vida de las personas. Cuando emitimos juicios del acontecimiento estos se dan desde un dominio particular que corresponde a lo sucedido.

La situación se limita al dominio que tenemos manejo, que conocemos, desde allí podremos emitir los juicios sobre contabilidad, periodismo, montaña, matemáticas, sociedad, etc.

Otros, en cambio utilizan los acontecimientos para una descalificación global, independientemente de dominio alguno, de quienes hacen responsables

En vez de decir, por ejemplo, «Esto prueba que no soy competente para la contabilidad», dirán, «Esto prueba nuevamente lo estúpido que soy».

Un juicio diferente, una distinta forma de ser, una vida diferente.

Dominio de la temporalidad

Cada acontecimiento sucede en el tiempo y tiene consecuencias en el tiempo.

Seligman observa diferencias referentes a cómo el tiempo se ve involucrado en los juicios que hacemos al encarar un acontecimiento.

Para algunos, las consecuencias del acontecimiento serán permanentes y no hay

cómo modificarlas, para otros no.

Emitirán el juicio, «Esto destruye mi vida para siempre» o «Está claro que nunca podré desempeñarme en matemáticas».

Nunca o siempre, son las alternativas disponibles. Para otros, en cambio, los juicios que hacen a partir del acontecimiento son sólo aplicables a la ocasión involucrada y las consecuencias operan en una temporalidad acotada.

Otros dirán, «Estoy pasando por un mal momento» o «Está claro que todavía no sé suficientemente matemáticas». Juicios muy diferentes, mundos y experiencias distintas.

Es importante insistir en las consecuencias de quedarnos en la conversación de juicios personales y en la consecuente psicologización de lo sucedido.

La acción de dar sentido consiste en replegarse del dominio de acción en el que previamente estábamos. Es una acción reflexiva. Cambiando el observador de la situación.

Uno de los peligros de buscar el sentido es, explicar por qué las cosas sucedieron como sucedieron, nos alejamos de la posibilidad de cambiarlas. Tenemos una capacidad infinita para las historias y los juicios personales. Son lo que llamamos conversaciones tranquilizadoras, ahora ¿nos sirve para modificar algo si es lo que queremos?