En un mundo donde la rapidez de la cotidianidad nos agobia y las relaciones interpersonales se encuentran en crisis, es bueno saber qué podemos hacer para mejorar y salir de los extremos que vivimos en las conversaciones a diario.

Ni la agresividad, de decir todo lo que sentimos sin pensarlo (sin filtro), y discutir hasta lo más mínimo; ni la pasividad de dejarnos convencer a hacer cosas que no queremos, o aceptar enojos sin exteriorizarlos. Ninguna de las dos situaciones son las ideales, y ambas logran fomentar la enfermedad “de moda”, el estrés.

Hay una posibilidad de evitar los malos ratos: levantar la autoestima y llevarla como bandera. Podemos aprender a ser asertivos.

La asertividad fue definida primeramente por Andrew Salter (1940), como un rasgo de personalidad, luego esa definición se fue profundizando y empezó a considerarse una persona asertiva como «aquella que tiene una personalidad excitativa o activa, el que define sus propios derechos y no presenta temores en su comportamiento»[1]. Con el paso del tiempo otros autores la fueron detallando como una forma de gestionar la ansiedad y defender los derechos.[2]

Hoy en día, la asertividad nos permite una evolución de la comunicación interpersonal, donde cada uno tenga el derecho de libre expresión y pueda hacerlo sintiéndose a gusto consigo mismo.

Expresar lo que sentimos, saber aprovechar las situaciones, mostrarnos confidentes, felices con nosotros mismos y lograr a través de esta facultad no sólo el éxito en el trabajo, sino en las relaciones humanas. No es una capacidad que sólo se trata del “YO” sino también de entender al otro, “ponerse en sus zapatos” y que nos entiendan. Es traer a consideración el ideal de respeto mutuo, que tanta falta nos hace.

En relación con la PNL (Programación Neurolingüística), la asertividad es una técnica que utiliza varios recursos. A medida que se desarrolla la agudeza de los sentidos para aplicarlos en cualquier ámbito de la vida.

Se utilizan diferentes técnicas, en el caso de la comunicación, la asertividad generará un salto de calidad en la conciencia que tenemos acerca de lo que decimos y, lo más importante, cómo y en qué momento lo decimos.

¿Cuáles son las características de una persona asertiva?

Aquella persona que consigue sus objetivos a través del lenguaje correcto, fomentando la participación de todos los presentes en las conversaciones, exponiendo en primera persona lo que siente, desea, piensa siempre apostando al respeto y la honestidad.

Una orientación activa y positiva acerca de la vida, y un aumento de autoestima por aceptarse tal y como es.

Una de las características más importantes es la mirada, mirar a los ojos a una persona. Es un gesto de escucha que demuestra que el otro nos importa, y somos conscientes de su existencia, de manera que ambos tenemos los mismos derechos.

La seguridad en uno mismo es tan relevante. Cuando estamos convencidos de lo que sostenemos, nuestros gestos, nuestra entonación, el vocabulario se enriquecerá. Somos congruentes entonces nos verán como una persona exitosa, alguien convincente.

Algo muy necesario hoy en día, es el saber decir “NO” (en la adolescencia sobretodo), es una característica meramente asertiva. El dejarse llevar por las masas, la baja autoestima, llevan por lo general a la aceptación de situaciones que uno no desea pero el grupo de pares sí. Razón de muchos jóvenes para incurrir en drogas, alcohol o delincuencia, y de ahí deviene la importancia del aprendizaje asertivo. Decir “NO” de forma asertiva es positivo y es la mayor expresión de una identidad libre.

Todos podemos ser asertivos

Con practica todos podemos lograrlo. Uno aprende a reconocer sus actitudes, aptitudes y a aceptar las limitaciones. Luego, comenzar a identificar el momento exacto en las situaciones en las que existen diferentes formas de actuar.

Ser asertivo, se aprende de varias formas. Por imitación, en el grupo familiar, en la escuela o el campo laboral, y se podría así tener en cuenta que si nuestros padres han aprendido a gestionar sus emociones y usarlas inteligentemente. Lo más probable es que nosotros o nuestros hijos luego también aprendan a hacerlo.

Factores que impiden la asertividad:

Si en nuestro hogar de chicos se castigan situaciones de libre expresión. Como contestaciones a los padres, es muy probable que nos cueste muchísimo conseguir ser asertivos el día de mañana.

Lo mismo sucede si nadie nos contó la importancia del habla, del entendimiento, el respeto y la expresión de sentimientos. Generando personas calladas, que se guardan los problemas o por el contrario individuos que ante cualquier situación se frustran y enojan.

Es importante impulsar desde niños la posibilidad de aprender, de involucrarse en sociedad. Que los errores son válidos, para evitar así el sentimiento de vergüenza. Dejando que prevalezca una personalidad decidida y segura de sí, que con el tiempo se irá mejorando. Para estar bien en sociedad es muy importante tener una buena autoestima, no dejarnos influenciar por prejuicios y sabernos valiosos como personas.

Beneficios de la asertividad:

La importancia de lograr el control de la expresividad, la ansiedad, nos hará más inteligentes. Gardner[3] describe las 7 inteligencias, unas de ellas es la inteligencia emocional que consiste en la capacidad de ser empáticos, conocerme a mí y a los otros. La asertividad es una práctica de la inteligencia emocional, que nos traerá muchos beneficios a nivel salud y bienestar.

Saber cómo comunicarnos, mejorará el éxito en nuestra vida aumentando la capacidad de negociación, nuestra autoestima aumentará ya que se generará un cambio de paradigma en nosotros que nos hará vernos como personas capaces de controlar la vida desde las relaciones interpersonales, realizarnos como personas y defender nuestros derechos.

¿Qué consecuencias tiene la no asertividad?

No saber gestionarnos provoca que nuestra autoestima se vea afectada, que la ansiedad deteriore nuestras relaciones tanto laborales como de familia y amistades. El estrés diario se ve aumentado y las conductas agresivas son más probables ante los problemas de todos los días. Concluyendo en dificultades psicosomáticas como lo son los dolores de espalda o de cabeza.

Por último, ¿Cómo ser asertivo?

El primer paso es realizar una autoevaluación, que me permita reconocer mi forma de actuar, mis competencias y debilidades y aceptarme con ellas.

Rever las contestaciones que hago, como me manejo en las conversaciones y reducir la ansiedad en general. Además, empezar a expresarme, reconocer lo que siento y encontrar las palabras adecuadas para decirlo. Aprender a escuchar, a respetarme y respetar a los otros.

Existen diferentes técnicas de lenguaje que se pueden aplicar. Tienen que ver en general con el contacto visual, las pausas, los gestos, la postura corporal, el uso de la entonación, entre otros.

[1] Fensterheim y Baer (1976)

[2] Restrepo Sánchez, L. (2000; Medellín) – Asertividad Definiciones Algunos Autores.

[3] Howard Gardner: psicólogo, investigador y profesor de la Universidad de Harvard

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3 comentarios en «Asertividad: Escuchar y ser escuchados»

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