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Uno de los referentes que más escribió y difundió las reglas de la mente, es Salvador Carrión.

 

Lo que se espera tiende hacerse realidad.

 

Algunos suelen llamarlo profecía autocumplida.

Con aquello que alimentemos nuestro cerebro y el sistema nervioso en conjunto, ya sean imágenes, pensamientos, lecturas, conversaciones, etc., sobretodo si esta se da en forma repetitiva o con intensidad emocional. Nuestro inconsciente utiliza este alimento para alcanzar lo que tales ideas sugieren. De nuestra nutrición mental, depende lo que vayamos haciendo y nuestro estado de ánimo que la acompaña. Si esta nutrición nos habla de éxito, salud y equilibrio interno, nuestro estado de ánimo la acompaña y nuestras acciones toman esa dirección.

 

Al tratar con nuestra mente o la de otros, la imaginación es más poderosa que el conocimiento o la información.

La imaginación trabaja directamente con habilidades de nuestro hemisferio derecho, nos ayuda a desarrollarla y a evitar el exceso de pensamiento racional. Este hecho mental justifica la irracionalidad de algunos hechos humanos. Nuestros juicios y creencias, asociadas a una emoción hacen a que a veces no razonemos mucho nuestras actitudes. Demostrado desde los estudios neurocientificos realizados desde mediados de los ’90 que las emociones radican en nuestro cerebro límbico. Y desde allí es desde podemos a través de nuestro cuerpo, como nos conectamos con esta parte de nuestro cerebro.

 

 

La mente no puede mantener indefinidamente dos ideas opuestas o contradictorias sin generar un conflicto.

 

Refiriéndonos a nuestra mente consciente. La contradicción se genera en sostener dos ideas opuestas o contradictorias, que además de estar almacenadas en nuestra memoria, pueden derivar en comportamientos, llegando a crear tensiones si también son contradictorios. Por ejemplo, cuando algo que hacemos está en contra de alguna de nuestras creencias solemos justificar este comportamiento diciendo «es perfectamente normal para muchos otros»

 

 

Una vez que cualquier idea ha sido aceptada por la mente inconsciente, permanece hasta que otra idea nueva la reemplaza.

Las ideas aceptadas por el inconsciente suelen convertirse en formas de pensar cotidianas, que dejamos de cuestionarnos y en comportamientos. Si para el inconsciente funciona y tiene utilidad lo graba como un programa mental o comportamental. Así se general los hábitos y costumbres y, nuestras creencias. Las creencias y estas “programaciones” pueden ser modificadas con herramientas de la Programación Neurolingüística. Para ello es necesario que el propio inconsciente descubra las ventajas y mejoras que le supone una idea alternativa.

 

Un síntoma inducido emocionalmente, si persiste lo suficiente, tiende a generar cambios orgánicos.

 

Desde las neurociencias, y más específicamente, como rama de la biología desde la epigenética se ha descubierto, que la materia u organismo puede ser modificada mentalmente. El 60% de las enfermedades son de origen psicosomático. Somos un sistema completo, si algo se modifica en alguna de sus partes, modifica todo lo demás. Como sistema mente y cuerpo funcionan en forma conjunta, un sistema en busca de equilibrio. Nuestros pensamientos, emociones nuestra forma de hablar inciden en nuestra fisiología hasta el punto de ocasionar cambios orgánicos.

 

Cada cambio de idea llevado a la práctica disminuye la resistencia a sucesivos cambios.

 

Una vez que modificamos una idea, resulta más fácil modificar las siguientes. Podemos aprender a vivir en el cambio constante. La flexibilidad nos ayuda a este tipo de modificaciones, abriendo caminos en favor de los cambios.

 

En lo concerniente a la mente inconsciente, a mayor esfuerzo consciente menor es la respuesta del inconsciente.

 

La relación con el inconsciente es un proceso constante que depende de nosotros mismos, en al cual aprendemos paso a paso. A medida que vayamos avanzando en esta relación vamos desarrollando confianza en ella. Esta relación no podemos llevarla desde el consciente es algo que tenemos que tomar desde el mismo inconsciente. La intucición, el «dejarse fluir» o la inspiración dependen esa confianza.

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