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Vamos a estar viendo el concepto de Proporción aurea. ¿Cómo se relaciona nuestro cerebro con la belleza?

A que llamamos belleza porque algunas personas nos atraen por sobre otras. ¿Cómo catalogamos la belleza? ¿Qué parámetros tomamos para que algo nos resulte atractivo o no?

Esta condición subjetiva de la belleza. Mas allá de ser dispar y diferente en cada uno de nosotros activa las mismas partes cerebrales en cada uno.

Esto se debe al concepto de proporción aurea. Podemos encontrarla en la naturaleza se da por el espiralado. Y comienza con los números de Fibonacci que fue el primero que el puso los números. Luego, Lucca Paccioli lo llamó la divina proporción  pero es la proporción que encontramos en varias formas de la naturaleza que nos parecen bellas o que podemos catalogar como tales.

También la encontramos entre nosotros los humanos en la forma del cuerpo humano o en el rostro también esto hace que inconscientemente encontremos algunas personas mas atractivas que otras.

Prorporción aurea

Se trata de una proporción numérica de las formas geométricas de la naturaleza. El cuerpo humano se baja en la proporción phi exacta.

La proporción aurea del cuerpo humano se da el cociente entre la altura del hombre y la distancia del ombligo a la punta de la mano es el número áureo.  Si dividimos la altura total de un hombre entre la distancia del ombligo a los pies obtenemos el número áureo. Nuestra dentadura va creciendo de acuerdo a la proporción áurea. En nuestras manos las falanges están en sucesión áurea 6.

En un rostro considerado bello, generalmente la anchura de su boca es 1.618 veces la distancia de la boca al extremo de la mejilla, a su vez la anchura de la boca es 1.618 la anchura de la nariz, en el caso de los dientes la anchura del incisivo frontal superior es 1.618 mayor al diente de al lado.

El Dr. Stephen Marquardt, investigador en la Universidad de California en San Diego, comprobó que los rostros que nos parecen como atractivos son aquellos cuyas longitudes se ajustan a la proporción áurea. A raíz de esto se concluyó que los seres humanos tenemos un prototipo mental que representa un promedio de todos los rostros y los que están más aproximados a él son considerados los más atractivos.

Como dato curioso alguien que tomo estas proporciones que vienen desde los griegos y las matemáticas y las llevo al cuerpo humano fue Leonardo Da Vinci en su famoso hombre de vitruvio.