El neuromarketing, surgido de las neurociencias, es clave para potenciar cualquier tipo de emprendimiento comercial. Aquí las explicaciones y reflexiones sobre lo necesario que se torna el hecho de comprender las emociones del cliente.
Entender al cliente

Para que un emprendimiento funcione de un modo eficaz y fructífero, la campaña publicitaria y de difusión tiene que incluir un abordaje teórico enfocado en la emoción del cliente, en comprender que le sucede mentalmente, cuáles son sus principales deseos, temores, dudas, inseguridades y necesidades.

Las reacciones emotivas de la gente están condicionadas por varios factores que varían según sus experiencias personales, las modas, convenciones y pautas culturales que determinan el funcionamiento del mercado.

Para situarse en un trabajo psíquico y emocional de cada persona hay que, al mismo tiempo, entender determinadas cuestiones y particularidades sociológicas y culturales que influyen notablemente en la vida de los seres humanos.

Desde que nace y hace sus primeros pasos, uno persona convive con varios estímulos externos, ideas y normas que, de algún modo, conforman su identidad y sus valores.

Si bien cada individuo registra dichos parámetros de manera diferente, a todos los unen similares tradiciones y modelos que es posible rastrear y determinar realizando un análisis sociológico básico.

Una vez que se capten las principales características de la cultura y las modas actuales que imperan socialmente, el trabajo tiene que estar focalizado en lo emocional, en las necesidades que rodean a las personas.

Comprender al cliente implica sostener una empatía que puede resultar determinante para que se origine un óptimo funcionamiento comercial, ya que si se desconocen sus gustos, preferencias o inquietudes, el emprendimiento corre mayores riesgos deficitarios.

Los procesos neuronales se convierten en estímulos emocionales que generan conductas. Sobre esas conductas trabajan las neurociencias y, en este caso, el neuromarketing, que se enfoca en elaborar un análisis sobre esta temática, orientado a distinguir las diversas particularidades que acontecen en el mercado y las ambigüedades del comprador, que suele poseer una amplísima y difusa gama de pretensiones, requisitos y contradicciones.

Al entender las emociones del cliente, el emprendedor tiene una ventaja, visualiza racionalmente la reacción de la emoción y no lo confunden sus acciones.

La idea del emprendimiento tiene que ajustarse y tener muy en cuenta este tipo de factores, que resultan esenciales y determinantes cuando se piensa en gozar de ciertos  réditos o beneficios económicos.

 

El cerebro lógico y emocional

Comprender los comportamientos del cliente implica, además, distinguir cuales corresponden al cerebro emocional y cuales al lógico, una diferenciación que es importante considerar.

El cliente se suele condicionar por su cerebro emocional, es decir por las sensaciones que le despierta el hecho de conectarse con un determinado producto. Allí es cuando actúa el cerebro lógico, que disfraza esa sensación emocional primitiva, básica y rudimentaria para definirla y otorgarle cierto sustento racional, convencional y analítico. Socialmente, se aprenden a reprimir aquellos embates instintivos y emocionales que suelen vincularse con actitudes infantiles o no del todo adultas.

Pero eso no significa que no existan. El cerebro emocional está bien latente y muchas veces condiciona la compra de cualquier producto. El objetivo del emprendedor sería conectar al cliente con su cerebro emocional, para que quede atónito y fascinado con las sensaciones que le ofrece el tener dicho objeto, aunque eso es prácticamente imposible, ya que cada experiencia emocional es única e irrepetible. Entonces, el emprendedor tiene que enfocarse en el cerebro lógico, en aquel sostén racional y metódico que define, explica y reflexiona, con total raciocinio y lucidez argumentativa, las causas relativamente comprensibles que justifican la compra.

El neuromarketing considera estos factores y toma en cuenta las complejas e inestables peculiaridades que les ocurren a los clientes, con ideas que van cambiando constantemente sin mucha explicación y que se desenvuelven en un mercado competitivo, arduo y complicado.

 

El neuromarketing y la tecnología, en pleno siglo XXI

Las neurociencias, que analizan como la mente humana decodifica los estímulos, están lógicamente vinculadas y conectadas con la tecnología, un pilar esencial del siglo XXI.

Con permanentes innovaciones tecnológicas que facilitan su labor y aparatos que se renuevan y modernizan de manera incesante, las neurociencias evolucionan cada día con mayor vertiginosidad y rapidez.

El neuromarketing es una variante que las neurociencias instauran para enfocarse en un conocimiento más amplio de las emociones y conductas del cliente.

Este trabajo puntilloso y elaborado del emprendedor sobre las emociones cuenta con las ventajas actuales que otorgan internet y las nuevas tecnologías, herramientas de suma utilidad para lo mencionado.

Esta facilidad (inexistente hace unas escasas décadas atrás) le proporciona al emprendedor un diverso mapa de posibilidades que le pueden resultar de gran valor para efectuar su emprendimiento.

Por lo tanto, para realizar una nueva meta y propuesta comercial hay que focalizarse en los factores que analiza el neuromarketing, fundamental para conocer las emociones y conductas de los clientes.