Lo gestual, ¿más importante que lo verbal?


Si tuviésemos que repetir frases elocuentes sobre la comunicación, encontraríamos algunos ejemplos como ese dicho que enuncia: “una imagen vale más que mil palabras” o como afirma Peter Drucker, “lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice”. Esto nos conduce a pensar en que el contenido no verbal de lo que comunicamos, dice y expresa; o eventualmente contradice las palabras que se emplean.  Varias ciencias se apoyan y analizan la comunicación no verbal, también conocida como comunicación gestual.

 cnvMientras tanto, la Escuela de Palo Alto establece un axioma indicando “que todo comunica” o mejor dicho, “nada no comunica”; en otras palabras, los gestos, los movimientos del cuerpo, los tonos, la velocidad y el timbre de la voz representan emociones, sentimientos y características de ese individuo y de su entorno. Incluso muchos afirman que la indumentaria imprime un factor decisivo a la hora de emplear a una persona y le asigna un estilo propio y de época (es decir ciertos elementos constitutivos que lo homologan con cierto universo cultural compartido). Claramente si analizáramos la vestimenta de las mujeres posterior a la segunda guerra mundial y lo comparásemos con la vestimenta de una mujer en esta época, encontraríamos significados diferentes al mismo objeto.  Incluso para ahondar más en los significados de la indumentaria encontramos a ésta ligada a un vínculo cultural y social como indicador de prohibiciones culturales, por ejemplo el uso de la Abaya (una especie de túnica larga que cubre las puertas y el cuerpo mayormente) utilizado por  la mujer en territorio musulmán, la cual es un símbolo de respeto a las tradiciones y costumbres en algunos países, con un uso obligatorio.

A esta altura, es clave entender que la comunicación no verbal es factible de ser cuestionada y además, necesaria a la hora de comprender los significados que connotan un timbre de voz agudo, o un encogimiento de hombros, o un apretón de manos o palmada en la espalda de un jefe a un empleado, entre otros. Es útil también destacar que con el auge de las series en streaming, existe una y desde mi humilde opinión, muy buena,  llamada Lie to me donde los protagonistas emplean sus conocimientos científicos para discernir cuando las víctimas o cómplices están mintiendo o no lo hacen mediante el análisis exhaustivo de la gestualidad.

 Muchos mencionan la antropología de la gestualidad con el fin de discernir los significados de los movimientos corporales y cómo el juego de las palabras y los gestos cooperan o perjudican lo que el individuo afirma. Por lo tanto, teniendo en cuenta, la importancia de la educación y el trabajo en el aula, considero pertinente destacar que cuando el profesor camina, se levanta, eleva y disminuye su voz, recorre los pasillos, interpela al estudiante desde lo gestual también educa. También enseña, y por eso como profesionales de la educación, sería adecuado pensar y destacar aquellos docentes que educan con la palabra, con la acción y el compromiso.cnv2

 Como dice el doctor e investigador en Educación, José María Perceval y el doctor Santiago Tejedor, “nuestro cuerpo ya es un mensaje. (…) La gestualidad ha sido un arte estudiado en todas las sociedades y todas han ritualizado determinados mensajes en forma clara”[i], entonces cómo y para qué empleemos la gestualidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje guiará, fortalecerá o debilitará el conocimiento. Recuerdo cuando una docente en el área de Comunicación en nivel secundario hace unos años, narraba la siguiente anécdota durante el trabajo aúlico y sobre el comportamiento de los estudiantes: “Ayer me pasó por primera vez, mira que en el medio me pasó de todo, de todo, pero ayer fue la primera vez que tuve que sacar un mazo de cartas. No sólo tuve que sacar un mazo de cartas, sino que se las rompí. (…)Así, de nuevo “O la guardan o se la rompo”. Me levante, había cuatro cartas, agarré, (hace el gesto de que tiene las cartas en las manos y las cortan en cuatro), entonces me miraron y no lo podían creer. Aparte que venga de mí. Como que venga de mí, no lo podían creer.”[ii] Aquí en este simple ejemplo se visualizan varios aspectos, cómo la docente interpela al estudiante, qué decisión decide tomar frente al “mazo de cartas” el cual estaba distrayendo la actividad de producción que se le había propuesto, y el momento de marcar la autoridad docente sobre la reacción del estudiante. A mí parecer, relatar esto, pone en evidencia cómo se construye la autoridad y el respeto por el otro, que tal vez no forme parte del contenido “teórico” de la materia pero que educa, enseña y promueve el valor del respeto; a veces un poco olvidado en la cotidianeidad de lo social. En síntesis, como docentes, como adultos enseñar desde lo gestual, desde las actitudes también es vital a la hora de formar ciudadanos responsables y con criterio.

Escritora: Maria Juliana Calbeyra

Profesora en Enseñanza Media y Superior en Ciencias de la Comunicación( UBA )

[i] www.revistacomunicar.com/verpdf.php?numero=30&articulo=30-2008-24

[ii] Entrevista en profundidad a una docente en el nivel Secundario de la materia Comunicación, cultura y sociedad-

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