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Las conversaciones poderosas se dan cuando el hablar y el escuchar actúan en forma conjunta.

Para diseñar una conversación es importante tener en cuenta, algunas consideraciones como las conversaciones poderosas de juicios personales. Que se da cuando estamos frente a un quiebre, en ella comentamos lo que pasó en el quiebre, enjuiciamos el quiebre, como reaccionamos ante el quiebre aunque todavía no nos mueve a accionar. Según Martin Seligman aquí conviene observar el tipo de juicio que realizamos.

Dentro de la responsabilidad determinamos quien es responsable del quiebre, a quien más incluimos en esta responsabilidad. También como el tiempo se ve involucrado con los juicios que hacemos al hacer frente al quiebre, depende como hagamos este frente. Para algunos las consecuencias serán permanentes, entonces nunca o siempre serán alternativas posibles, para otros estos juicios son solo para esta ocasión y en ese caso las consecuencias operan en forma temporal acotada.

Uno de los recursos centrales del “coaching ontológico” es dime como enjuicias tus quiebres y te diré como eres.

Conversaciones Poderosas para coordinar acciones

Las conversaciones poderosas para la coordinación de acciones son las que actúa directamente sobre el quiebre. Generando acciones futuras para poder responsabilizarnos. Con el objetivo de influir en el estado de las cosas, y en casos de éxito, superar el quiebre.

La forma más efectiva de encarar un quiebre es pedir ayuda y podemos hacerlo a través de los pedidos, ofertas, promesas y declaraciones.

Aunque pueden existir razones que impliquen no iniciar estas conversaciones para la coordinación de acciones, Rafael Echeverría toma dos razones distintas, la primera cuando no sabemos cuál es el pedido que tenemos que hacer para hacernos cargo del quiebre, al no tener en claro el pedido nosotros, puede que la persona con la que hablamos con esté tan dispuesta a la conversación o bien la conversión puede llevar a generar más quiebres.

En el primer caso podemos modificar la conversación por una que llamaremos “conversación para posibles acciones”. Que pueden encontrar formas de cambiar el curso actual de los acontecimientos. Podemos tener la conversación sobre que no podemos abrir una conversación con esa persona, se puede observar el estado de ánimo de esta conversación.

Humberto Maturana nos dice que toda conversación es un trenza entre lenguaje y emocionalidad. El estado de ánimo ideal para estas conversaciones es el de respeto mutuo. Es importante aprender a moverse de una conversación a otra, sabiendo juzgar cuando corresponde abrir una conversación y cerrar otra.

Conversaciones y Relaciones

Nuestras relaciones personales se conforman sobre la base de las conversaciones que sostenemos con otros, generando estas el entramado en el que estas relaciones viven. Si la conversación se interrumpe o termina, también la relación. Nuestras conversaciones transforman nuestras relaciones. A través de estas conversaciones, accionamos y en estas acciones nuestros juicios pueden ser modificados. En una relación es importante poder tener todos los tipos de conversaciones que reconozcamos en dimensiones constitutivas de la misma.

También es importante que podamos distinguir entre las conversaciones públicas y privadas que sostenemos. Una conversación pública es la que sostenemos con otra persona, mientras que la privada no la compartimos con nadie. La relación va a ser buena en la medida que encuentre un adecuado equilibrio entre estos tipos de conversaciones. En algunas relaciones es necesario orientar nuestras inquietudes de la conversación privada esto la mantiene sana y asumimos la responsabilidad.

Nos relacionamos con alguien cuando podemos coordinar acciones con otro en un espacio abierto y continúo, para ello hacemos uso de los actos lingüísticos que vimos.

Para darle sentido a lo que vivimos solemos contarnos historias sobre lo que acontece, estas historias podemos compartirlas con el sentido que tiene para otros y en esta fusión es donde puede basarse el espacio de consenso que integra esa relación. Para Humberto Maturana, este es el “proceso de transformación mutua congruente entre partes involucradas”